Avispas

Las avispas pueden ser muy molestas y con la llegada del calor y las altas temperaturas es más habitual verlas cuando estamos comiendo en una terraza, dando un paseo por el campo o tomando el sol en la piscina.

Aunque pensemos que solo nos pican y hacen avisperos en sitios insospechados que dan mas de un disgusto, las avispas se alimentan de pequeños insectos evitando el daño de cultivos y plantas.

El problema son otras variantes de avispa como la que ya ha llegado a nuestro país, la avispa asiática. Este insecto tiene como comida favorita a las abejas, lo que hace que descienda su ya mermada población, con las consecuencias nefastas que tendría eso para nuestro planeta.

La primera vez que se tuvo noticias de ella fue en el año 2004 en Burdeos, al llegar dentro de unos contenedores procedentes de China. A nuestro país llegó en el 2010, cuando se dio la voz de alarma al primer avistamiento. Ya es habitual verla por Galicia, Asturias o País Vasco. En esas comunidades se están llevando a cabo planes de contención y destrucción de avisperos. Su erradicación es muy complicada, ya que al ser una especie relativamente nueva, no existe aún “algo” que las atraiga y así tenderles una trampa. De momento, se aprovechan los meses de primavera para intentar acabar con las reinas y que no desarrollen nidos para pasar a una fase más agresiva en agosto y septiembre yendo a por las obreras.

Se estima que la avispa asiática invade a razón de 50 km al año. Tan solo en los últimos años se han destruido más de 8.000 nidos en el País Vasco, la comunidad más afectada. Estos nidos que pueden alcanzar el metro de alto y casi uno de diámetro, pueden encontrarse tanto en zonas agrícolas como en las ciudades: Árboles, falsos techos, paredes…cualquier sitio es válido para que asienten su colonia.

El veneno de las avispas asiáticas no es mortal para el ser humano, tan solo en los casos de personas alérgicas a la picadura de la avispa común. Las personas alérgicas a las picaduras de avispas tienen que tener mucho cuidado con esta especia invasora ya que su veneno es mucho más potente y rápido. En julio, dos personas fallecieron en Galicia a causa de sus picaduras. Ambas eran alérgicas y sufrieron una muerte casi instantánea al ser picadas por un numero indeterminado de avispas. Los dos fallecidos se encontraban desbrozando sus fincas cuando toparon con los nidos, ocultos entre bloques de hormigón.

En España el 3% de la población es alérgica a la picadura de abejas y avispas por lo que se recomienda en caso de picadura, acudir a un centro de salud lo más rápido posible.

Las avispas pueden considerarse insectos beneficiosos. Los nidos se desarrollan durante la primavera y principios de verano, y las obreras salen en busca de larvas, restos de carne e incluso pescado para alimentar a las larvas. Por tanto, ayudan a controlar las plagas de insectos y a descomponer cadáveres. Las obreras prefieren carbohidratos ricos en energía, que obtienen de las frutas y del néctar de las flores. Pueden actuar como polinizadores, aunque es improbable que sean tan eficaces como las abejas de la miel. 

En general, sin embargo, las avispas son vistas como una molestia o una amenaza para la salud.

Pese a que se alimentan de fruta como, por ejemplo manzanas, peras y ciruelas, se las considera carroñeras y propagadoras de los daños causados por otras plagas y enfermedades.

La necesidad de reunir madera para construir nidos significa que las avispas pueden dañar los componentes de madera de los edificios, las cercas e incluso del mobiliario de jardín. 

Provocan molestias al entrar en las cocinas, panaderías y otros establecimientos en los que se manipulan productos aromáticos dulces. Pueden contaminar los alimentos y molestar o picar al personal.

En sitios con densidades de avispas altas, que constituyan una amenaza real, puede llegar a detenerse la producción en los lugares de trabajo. 

Lo que preocupa a la mayoría de las personas es la capacidad de las avispas de inflingir picaduras dolorosas. Algunos accidentes de circulación inexplicables se han achacado a veces a la distracción de los conductores por la presencia de avispas. No son especialmente agresivas; las avispas sociales pican para defender sus nidos. 

El aguijonazo es producto de la inyección de veneno en la víctima a través del ovopositor modificado de las hembras. A diferencia de las abejas, la avispa puede retirar el aguijón de la víctima. El veneno es hemolítico, hemorrágico y neurotóxico. Contiene también histamina, que provoca eritema, inflamación y ronchas en la piel. 

Las picaduras de avispa en la garganta pueden provocar obstrucción respiratoria. Por otra parte, pueden tener efectos tóxicos directos y provocar debilidad, disnea, vómitos, diarrea y, en ocasiones, urticaria. Estos síntomas suelen aparecer solamente después de un ataque masivo. El principal peligro es el riesgo de choque anafiláctico, que puede provocar la muerte a consecuencia de varias picaduras o de una sola.

Los síntomas, que pueden presentarse rápidamente, incluyen trastornos respiratorios, debilidad, exantema pruriginoso, inflamación de la cara y vómitos acompañados de dolor abdominal, espasmos o diarrea. Se debe solicitar asistencia médica si se sospecha choque anafiláctico. 

Las picaduras pueden tratarse con una compresa fría o cremas antihistamínicas aplicadas en un plazo de 20 minutos. Conviene aplicar, asimismo, una crema antiséptica adecuada sobre la piel para evitar infecciones.